Mi?rcoles, 12 de marzo de 2014

Ya hemos alcanzado el mes de marzo, mes de las flores. Como el resto de todos los meses por otra parte. ¿Pero no es mayo?. No, flores de nuestros políticos. Las aromáticas y primorosas flores que nos lanzan nuestros políticos y cuyos exuberantes ramos aceptamos de buen grado aunque la alergia nos haga estornudar y nos deje los ojos arañados por ese polvillo que se nos introduce.

Llevamos poco con nuestra nueva democracia, aún no nos hemos acostumbrado a eso y seguimos sin saber a ciencia cierta qué coño es eso. Algunos muchos (pobres) piensan que sí lo saben, creen que sí lo saben (pobres, pobres) e incluso pretenden utilizarla (pobres, pobres, pobres ellos).

Pero esto no es una democracia, sinceramente, lo que nosotros tenemos es, por denominarlo de alguna manera, una gestión de recursos. Recursos humanos, económicos, materiales, bancarios ... .

Y últimamente muy mal gestionados por cierto.

carpeta 1 (676)Pero bueno, esto es lo que tenemos y, desgraciadamente, lo que parece que queremos. Aunque (reflexiono un poco) tengo la impresión de que en todas partes cuecen habas y de que en este planeta todos estamos gestionados y eso de la democracia y la voluntad popular son unas palabrotas muy rimbombantes, cantarinas y con un bonito estribillo, pero sin chicha. Incluso los gestores sólo son un poco mejores que los nuestros, un poco nada más.

(Ahondo en mi reflexión) Además de que no hay nadie ni nada que pueda hacer algo distinto, porque no lo hay, los que pretenden cambiar algo están igualmente afectados, con conocimiento o sin él, con buena voluntad o sin ella, por una grave enfermedad: la democracia crónica. Y para esto no hay vacunas, pastillas o tratamientos que valgan, se tiene o no se tiene. Seguro que muchos de nosotros creemos, o lo deseamos, ser inmunes a esta grave enfermedad, pero mañana, o pasado, ésta se mostrará en toda su crudeza, serás más visible para quienes sabemos que no estamos contaminados. Sus pretendidos cambios en nuestra genética serán, a fin de cuentas, unos cambios para lo mismo. Como se dice normalmente: cambiar todo para dejar todo igual.

He empezado esta disertación diciendo que l@s polític@s han comenzado a lanzarnos flores, pero lo cierto es que lo que nos lanzan son cubos de agua fría a la cara y por la espalda. Y con cada mes de las flores el cubo está lleno de agua más fría que el anterior ... y el cubo contiene más agua.

Al final alergia y constipado es lo que nos dejan los floridos meses que nos regalan.


Tags: política, sociedad

Publicado por jmcspdr @ 14:38
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